Solo los Knicks frustraron el título de Víctor Wembanyama en su tercer año en la NBA con los Spurs. Ahora, el baloncesto mundial mira hacia un nuevo talento que podría marcar el inicio de otra era dominada por jugadores de proporciones extraordinarias.
Jongkuch Mach, de 18 años y 2,29 metros de altura, representa la siguiente generación de gigantes con agilidad sorprendente. Originario de Sudán del Sur y miembro de la tribu Dinka, entrena en el Centro de Excelencia del Baloncesto en Canberra, Australia, desde los 14 años.
Mach pertenece a la etnia Dinka, conocida por registrar las estaturas promedio más altas del mundo. Sus padres emigraron a Australia y ahora planean mudarse a Estados Unidos tras observar su rápido desarrollo físico y su impacto en el baloncesto. En el último año ganó 18 kilos y sigue creciendo.
Su actuación en el Adidas Eurocamp de la NBL llamó la atención de varias universidades estadounidenses. Registró 9 puntos y 8 rebotes, aunque su juego sigue en fase de maduración. Juega como pivote y necesita consolidar su posición en la cancha, mejorar su conocimiento táctico y ganar fuerza.
Imágenes publicadas por el Instituto Australiano del Deporte muestran su capacidad para moverse con la fluidez de un jugador mucho más bajo. Sin saltar, alcanza la altura del aro para colocar el balón, una muestra de su envergadura y coordinación.
El entrenador Robbi McKinlay, quien formó a Josh Giddey, inició su desarrollo. Ahora Solomon Dech supervisa su progreso. Mach ya cuenta con ofertas de LSU, Santa Clara, South Carolina, Colorado y Washington State.
Tiene ofertas de LSU, Santa Clara, South Carolina, Colorado, Washington State, entre otras. Sus posibilidades son brutales.
Su sueño es llegar a la NBA y su referencia es Wembanyama. "Siempre me fijo en él", ha declarado. Analistas lo ubican ya entre los primeros puestos del draft de 2028. Su perfil recuerda al legendario Manute Bol, también de la tribu Dinka y de idéntica estatura, quien debutó en la NBA en 1985 tras una sola temporada universitaria.
Bol, fallecido, destacó especialmente como taponador. Mach, aún en desarrollo, muestra un potencial similar o superior gracias a su movilidad y versatilidad, lo que lo convierte en uno de los proyectos más fascinantes del baloncesto actual.