Un nuevo análisis publicado en la revista Scientific Data cuantifica el impacto del calentamiento global sobre las regiones polares. Durante los últimos 47 años, Groenlandia y la Antártida han perdido aproximadamente 12,5 billones de toneladas de hielo, según datos recopilados a partir de observaciones satelitales europeas y de la NASA.
La investigación muestra que cinco sextas partes del hielo perdido no se debe al aire más cálido, sino a las aguas oceánicas que erosionan las plataformas desde la base y los laterales. Este mecanismo facilita que grandes volúmenes de agua dulce lleguen al mar y contribuyan al ascenso del nivel global de los océanos.
Eric Rignot, coautor del trabajo y científico de la Universidad de California, señala que las capas de hielo se están derritiendo rápidamente. El estudio abarca mediciones desde 1972 en Groenlandia y desde 1979 en la Antártida, revelando una tendencia clara de pérdida de masa cada década.
Desde 1979, el deshielo polar ha elevado el nivel del mar en torno a dos centímetros y medio. Rignot advierte que este proceso agravará la vulnerabilidad de las zonas costeras en todo el planeta. La pérdida de hielo sigue una trayectoria ascendente y está claramente relacionada con el cambio climático.
Un ejemplo concreto es el glaciar Jakobshavn en Groenlandia, que retrocede unos 50 metros diarios. Esta velocidad ilustra la magnitud del fenómeno y su aceleración en las últimas décadas.
La combinación de registros de satélites europeos y de la NASA permitió reconstruir la evolución de las capas de hielo con detalle sin precedentes. Ines Otosaka, investigadora principal de la Universidad de Northumbria, destaca que la cantidad de hielo que se descarga al océano ha aumentado de forma sostenida. “Existe una clara tendencia a que las capas de hielo pierdan más masa, y esta pérdida ha ido en aumento década tras década”, afirma.
Y es evidente que existe una relación con el cambio climático.