A partir del próximo 1 de octubre, los conductores españoles deberán aplicar una maniobra específica en caso de retenciones en autopistas y autovías. El objetivo es crear un espacio libre en el centro de la calzada para que puedan circular ambulancias, bomberos, policía y grúas de auxilio sin obstáculos.
La regla es clara y depende de la posición del vehículo. Quienes circulen por el carril izquierdo deben acercarse lo máximo posible a la mediana. Los que vayan por el carril derecho o por un carril central, si existe, deben desplazarse hacia su derecha. De esta forma se genera una franja central de varios metros por la que los servicios de emergencia pueden avanzar con fluidez.
La obligación se activa en cualquier situación de tráfico completamente detenido o que avance a paso de peatón. No es necesario esperar a escuchar las sirenas para comenzar la maniobra. La recomendación oficial es anticiparse en cuanto se detecta la retención, siempre sin realizar frenazos ni movimientos bruscos que puedan provocar accidentes.
Aunque la norma no detalla expresamente la sanción, el Ministerio del Interior ha indicado que no realizar esta maniobra se considerará una infracción grave. Esto podría traducirse en multas de hasta 200 euros. Para facilitar la adaptación, la DGT lanzará en septiembre una campaña informativa y, a finales de año, activará avisos a través de la plataforma DGT 3.0 que geolocalizarán los vehículos de emergencia y alertarán a los conductores cercanos.
Esta medida no es nueva en Europa. En Alemania se aplica desde hace más de cuatro décadas y los conductores la realizan de forma casi automática. Fórmulas similares ya están vigentes también en Austria y Francia. El principal reto en España será que los conductores se acostumbren a dejar el espacio libre y eviten la tentación de utilizarlo para adelantar en la retención.