El Villarreal atraviesa un comienzo de temporada complicado. El equipo no ha sumado ninguna victoria ni en LaLiga ni en la Champions League, lo que ha encendido las alarmas en La Cerámica. Tras la última derrota ante el Betis en casa, el técnico Iñigo Pérez ha asumido toda la responsabilidad y ha pedido una reflexión profunda al grupo.
Pérez no ha encontrado aún la forma de revertir la situación. “Si tuviese explicación, le pondría remedio. No estoy dando con el nivel. Insistiré hasta que surja. No sé si es ansiedad, temor o impotencia. Hay que reflexionar seriamente sobre el estado en que estamos como grupo y tomar decisiones”, declaró el preparador.
El técnico destacó especialmente el daño que causa la segunda parte en la moral del equipo. Considera que esa etapa del partido destruye la autoestima y la confianza construida hasta entonces, y que resulta muy difícil recuperarse después.
La intranquilidad es evidente. Pérez señaló que la preocupación siempre está presente, pero que ahora se trata de momentos decisivos que pesan mucho en los resultados. Como entrenador, insistió en que no puede eludir la verdad ni su responsabilidad.
Creo que es falta de capacidad del entrenador. Ahí es donde tengo que incidir. Mirarme a mí mismo y ver qué puedo hacer para que esto cambie.
Sobre el estado anímico del grupo, el entrenador fue directo y evitó cualquier intento de suavizar la realidad. Treinta minutos después del encuentro, no existe ilusión por lo que viene. El pensamiento positivo, tan de moda, no ayuda en este momento. “Ahora mismo estamos mal”, concluyó.